Ahora que llega ya el buen tiempo y está próxima la Semana Santa, es hora de salir y recorrer esos lugares que tenemos pendientes en nuestra agenda y que vamos posponiendo sine die. Yo he aprovechado este puente de San José para desplazarme y visitar el tercio septentrional de la provincia de Burgos y más concretamente la comarca de Las Merindades. La verdad es que ha sido todo un descubrimiento pues dentro de este espacio se alterna una inagotable sucesión de valles, montañas, ríos, senderos, cuevas, cascadas, desfiladeros, además de pueblecitos con unas preciosas iglesias románicas, eremitorios, castillos, torres fortaleza, palacios y tremendas casonas de piedra.
En esta época que nos toca vivir de problemas, estrés, prisas y agobios esta comarca, es el lugar ideal para olvidarse de la agitada vida urbana y dejarse llevar por el rumor del agua y del viento, recorriendo sus senderos y alojándose en la multitud de posadas rurales que existen en esta comarca.
Las Merindades se encuentran a escasas tres horas y media de Madrid por la N-I y lo ideal si tenemos algunos días es buscar un alojamiento y planificar las rutas desde ese punto. Yo os voy a dar algunas ideas de las muchas rutas y marchas que se pueden realizar, pero el recorrido admite multitud de paradas y todas ellas muy interesantes, pues cada pueblo tiene algún lugar que merece la pena visitar. Mi base de operaciones la establecí en Quintanilla del Rebollar en El Prado Mayor; se trata de un alojamiento ubicado en una antigua casona de labranza rehabilitada, en un entorno privilegiado, con una tranquilidad absoluta, que cuenta con ocho habitaciones, comedor, gran salón con chimenea, biblioteca, jardín , huerto ecológico y que está magníficamente dirigida por Olga que es una persona entusiasta y alegre, que te dará todo tipo de explicaciones sobre las excursiones a realizar y te hará sentir como si te encontraras en tu propia casa.Una vez que llegas a Burgos capital, puedes tomar dirección Santander y al llegar a la localidad de Sotopalacios coger la CL-629 hacia Villarcayo; es una carretera en muy buen estado, bien asfaltada y que nos conduce hasta el puerto de la Mazorra; desde aquí ya podemos observar las magníficas vistas de la Sierra de la Tesla y sus farallones rocosos al fondo, con el río Ebro siempre presente. La primera parada obligada es Valdenoceda para visitar su iglesia románica de San Miguel y la torre gótica de los Velasco; si continuamos hacia Villarcayo nos encontraremos con el desfiladero de Los Hocinos, en donde la carretera serpentea al ritmo que marca el río y donde podemos ir observando su rica vegetación (encinas, hayas, tilos, bog) aquí podemos hacer una paradita nada más cruzar el puente sobre el río Ebro para poder ver el puente romano desde su
orilla, hacer fotografías de este impresionante desfiladero e inclusive hacer una marcha paralela al río que parte del lugar en donde se encuentra la barbacoa. Más adelante y nada más pasar las canteras nos desviamos a la derecha para acercarnos a Bisjueces y rastrear en el pasado de dos de las figuras más legendarias de la primitiva Castilla; me refiero a Laín Calvo y Nuño Rasura que impartían la “fazaña” una justicia basada en leyes orales y que podemos ver representados en la fachada renacentista de su iglesia. Desde Villarcayo por la BU-561 y siguiendo el curso del río Nela , pararemos en Escanduso para contemplar la iglesia de San Andrés casi engullida por la carretera, de la que dicen que es uno de los templos románicos más pequeños del mundo; a continuación llegamos a Escaño y vemos su iglesia de San Salvador que data del año 1088 y que conserva un ábside de esta época. Desde aquí por una nueva carretera podemos acercarnos hasta Salazar para ver las llamadas torres de los Salazar de los siglos XVI y XVII. El siguiente punto obligatorio de parada es Puentedey en donde se localiza uno de los fenómenos de la naturaleza más espectaculares de la provincia; se trata de un gran puente excavado por el río Nela en su roca caliza; en lo alto se
encuentra el pueblo con restos románicos y una casa fuerte perteneciente a los Velasco. Pasear por la orilla del río y subir a lo alto del pueblo es una buena manera de estirar las piernas y disfrutar de un entorno espectacular. Esta fue mi ruta del primer día partiendo desde Madrid por la mañana para llegar a dormir a El Prado Mayor en Quintanilla del Rebollar.
martes, 24 de marzo de 2009
Las Merindades I
viernes, 13 de marzo de 2009
Khiva y su Ichan Kala
Si el circuito lo queremos empezar en Khiva, lo ideal es volar al aeropuerto de Urgent, y como en esta ciudad no hay nada que ver, directamente nos trasladamos a Khiva que se encuentra a 30 kilómetros. En el año 1997, celebró el 2500 aniversario de su fundación y me atrevería a decir que es una ciudad única, con un aspecto de decorado de cine, que fue inscrita por la UNESCO en el año 90 como ciudad patrimonio de la humanidad. Pero lo verdaderamente impresionante lo encontramos en cuanto atravesamos sus grandes murallas de barro y accedemos a través de la enorme puerta a la fortaleza interior Ichan Kala. Pasear por sus callejuelas a los pies de sus bonitos minaretes nos transportan a los cuentos de “las mil y una noches”. En esta fortaleza de 600 metros de largo por 400 de ancho es un tremendo puzle donde a lo largo de los siglos los arquitectos tuvieron que emplear todo su talento para crear este museo al aire libre de magníficos conjuntos arquitectónicos decorados con mayólica. Khiva es la piedra
preciosa de una antigua civilización que se encontraba en el delta del Amu Darya llamada Khoresma. La muralla que rodea el Ichan Kala tiene una longitud de dos kilómetros, una altura de ocho metros y un espesor de seis metros y está construida de barro cocido y ladrillos; su origen se remonta al siglo V, aunque a lo largo de la historia ha sufrido multitud de ataques y ha tenido que ser reconstruida. Casi todos los monumentos importantes se encuentran dentro de la fortaleza y como básicamente lo que aquí se hace es pasear y dar vueltas en todos los sentidos, tendremos la oportunidad de visitarlos todos (hay más de 54), aunque yo os voy a recomendar los más importantes o por lo menos los que más me gustaron:
Kalta Minor o minarete corto es uno de los más llamativos, y quizás el motivo es su gran anchura y su poca altura. Tiene un diámetro de 14 metros y una altura de 26 y en principio debía ser el más elevado del mundo musulmán (70 metros) pero cuentan que o bien el arquitecto o el khan murieron antes de acabarlo o que hacerlo con la altura proyectada era un insulto para la ciudad de Bukhara. Justo enfrente está la madrasa de Mohamed Amin Khan (actualmente el hotel khiva) construida en 1850.
Madrasa y minarete de Islam Khodja que con sus 51.5 metros es el más alto de la ciudad. Se puede subir a la cúpula después de ascender 112 escalones y las vistas de toda la ciudad y del desierto circundante son especial mente bellas.
Mezquita Juma o de los viernes que pasa casi desapercibida pero que una vez en su interior llama la atención el tremendo bosque de columnas de madera (son 212) cada una de ellas talladas de diferente forma. Presenta una sala rectangular de 45X55 metros con el mihrab en el centro.
En Khiva se pueden visitar muchos más monumentos( la fortaleza de Kukhna Ark, la medersa de Mohammed Rakhim , el palacio de Tash Khaili con su harem con cinco iwanes o el mausoleo del santo y poeta Pahlavan Mahmoud protector de la ciudad),pero creo que lo más importante es dar rienda suelta a la imaginación caminando por su
fortaleza interior , pero además, intentar hacerlo por la noche cuando las calles están desiertas y en silencio y todo ello le da un aspecto misterioso y fantasmal y es cuando realmente te transportas a siglos pasados. Quizás, la única pega que yo le pondría a Khiva, es carecer de vida real, pues como resultado del programa de conservación impuesto por los soviéticos en los años setenta, su corazón (o sea el Ichan Kala) se vació de vecinos y después son pocos los que han regresado a sus viviendas.
jueves, 12 de marzo de 2009
Nukus y el Mar Aral
Nukus es la capital del Karakalpakstan, ciudad poco atractiva en todos los aspectos, fuera de los circuitos turísticos, pero que cuenta con el Museo de Bellas Artes bautizado como Igor Savitsky (el nombre de su fundador) más importante de Ouzbekistán. Este museo posee una colección única de cuadros de la vanguardia soviética rescatados por I.Savitski que a pesar del riesgo de ser denunciado por anticomunista y de ser deportado a Siberia, salvó más de 90.000 cuadros de artistas perseguidos durante el periodo estalinista y que se encuentran en los archivos de este museo. Cuando llegó la perestroika en 1988 se pudo realizar una primera exposición en el museo ruso de San Petesburgo; aquí se pudieron ver obras de Robert Falk, Lyssenko, L.Popova, A.Volkov y de Sokolov después de los años pasados en un gulag.. El nuevo edificio del
museo(abarca una manzana completa), ha tardado mas de 20 años en ver la luz gracias al empeño de Marinita Babnazarova aunque hay que concienciarse que sólo el 3% de sus fondos están expuestos en la actualidad. Solamente este museo, justifica la visita a Nukus. Yo tuve la fatalidad de no poder visitarlo, pues justo el día de mi estancia había una delegación del gobierno uzbeco y estaba cerrado al público.
En cualquiera de los casos, este será el punto de partida para la excursión al mar Aral. Evidentemente al no estar dentro del circuito turístico las infraestructuras no son buenas y de los tres hoteles que hay, nosotros estuvimos en el menos malo y con algún problema con la policía que se presentó en la recepción no sabemos para qué; aprovecho esta ocasión para deciros que lo peor de este país es la policía que te para continuamente en la carretera para pedirte los pasaportes, aunque los vehículos con turistas van identificados y lo único que quieren es dinero. Además a mi regreso a España y en la aduana del aeropuerto me robaron mi disco duro con la mayoría de las fotos realizadas durante mi estancia. Todas las fotos que aparezcan en las entradas de Uzbekistán y en la galería de fotos fueron realizadas por mis buenos amigos Lorenzo y Elisa y gracias a ellos podré documentar este interesante viaje. Por la mañana ya estaba esperándonos a la puerta del hotel nuestro conductor de nombre Kudrac, amable, discreto y que iba a compartir con nosotros el resto del itinerario. De camino hacia Moinaq, hicimos una parada en el mercado de Conquirat que resultó de lo más agradable y divertido, pues este fue nuestro primer contacto con la gente y al ser una zona poco visitada, a ellos también les llamaba mucho la atención nuestra presencia. A partir de aquí la zona es bastante inhóspita, y el desierto salpicado de arbustos resecos y conchas marinas se alterna con terrenos blancos debido al mucho salitre y con los ríos todavía helados por el duro invierno pasado. Moinaq, es una ciudad deprimida, cuya principal atracción es el cementerio de barcos;
desperdigados sobre la arena y desde un mirador se pueden ver las barcazas que un día navegaron por el mar Aral y hoy son cadáveres de chatarra y símbolos de la tragedia de este mar que llegó a ser la cuarta superficie de agua más grande del mundo; aunque por estos lugares aún recuerdan cuando era el puerto más próspero del mar Aral con una industria pesquera que daba trabajo a 10000 personas; pero a partir de los años sesenta el mar comenzó a alejarse, en el 79 cesó la navegación y en el 84 comenzó a desmantelarse la industria pesquera. Y esto ¿por qué? Pues todo esto ha sido debido a que los dos ríos, el Amu Daria y el Sir Daria que abastecían de agua al Aral, los han ido desviando hacia las plantaciones de algodón, pues su presidente se ha empeñado en que Uzbekistán sea el primer productor del mundo de esta materia, aún a costa de
ocasionar este desastre ecológico. En la actualidad, el volumen de agua se ha reducido dos tercios y la superficie casi a la mitad y los expertos calculan que en el año 2020 habrá desaparecido si no se pone remedio. La sensación que te queda, después de haber paseado entre los barcos, cuando te subes en el coche para regresar a Nukus y reflexionas es la gran capacidad que tiene el género humano para cargarse el planeta. En la actualidad son varias las compañías petrolíferas que están haciendo prospecciones en Aral en busca de petróleo y gas lo que sería un mal menor y daría un impulso a la deprimida república autónoma de Karakalpakstán lindante con el Aral y dependiente de Uzbekistán. De regreso a la ciudad, paseamos por el mercadillo hasta que se hizo de noche y comenzó una nueva aventura para encontrar un lugar donde cenar ya que la ciudad estaba prácticamente desierta y no había a quién preguntar, aunque al final lo conseguimos.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Tashkent capital de Uzbekistán
El planteamiento de viaje, va a depender como casi siempre del número de días que dispongamos; para visitar las tres ciudades más emblemáticas de Uzbekistán necesitamos al menos una semana, pero si queremos ampliar un poco más nuestro recorrido y desplazarnos hacia el Mar Aral (yo lo recomiendo) por el norte y al valle de Fergana al sur necesitaremos al menos cinco días más. En cualquiera de los casos, lo mejor es comenzar vuestro recorrido en Tashkent, para continuar por carretera hacia Samarcanda, Shahrisabz, Buhkara, Khiva y regresar en avión desde Urgench a la capital, o hacerlo en sentido
contrario. Si queremos visitar el mar Aral, habrá que continuar viaje hasta Nukus para pernoctar y al día siguiente hacer la excursión de día completo a Moinaq y regreso. Viajar al valle de Fergana es un poco más complicado, pues no todos los transportes tienen permiso para ir. A partir de este momento voy a tratar de animaros a viajar a Uzbekistán y lo haré basándome en mi experiencia. Al final os daré recomendaciones y consejos de cómo preparar el viaje.La manera más rápida y mejor de ir a Uzbekistán es con las líneas aéreas turcas haciendo escala en Estambul, lo que además te permite a la vuelta hacer una visita rápida a esta bella ciudad a orillas del Bósforo. La llegada a Tashkent se hace alrededor de las dos de la mañana, y una vez pasado el control de pasaportes, que en mi caso fue bastante rápido, pues ya llevaba el visado, y rellenar unos formularios empieza la aventura. Ahora ya hay embajada de Uzbekistán en Madrid con lo cual este trámite es mas fácil. De lo primero que me di cuenta, fue de la hospitalidad de su gente; y os preguntareis que por qué, pues os lo voy a contar: unas líneas más arriba os comenté, que conocí en Fitur a Temur( estuve con él diez minutos) y a partir de ese momento nos estuvimos enviando correos para ir cerrando nuestra ruta, pero teníamos cosas aún pendientes, así que quedamos que iría a recogernos al aeropuerto para tratarlos personalmente; Temur no fue a buscarnos, pero sí un amigo suyo, y cuando
pensábamos que nos llevaba a su oficina atravesando la capital a altas horas de la madrugada( un poco acojonados porqué no confesarlo), en realidad nos llevaba a su propia casa que es donde tenía la oficina; nos sentamos en un gran salón, nos ofreció té y frutos secos y cerramos todos los pormenores de nuestro viaje; coincidió que el día que partimos de Madrid, se celebraban elecciones generales en España y teníamos la incertidumbre de quién sería el ganador, así que nos ofreció su ordenador para entrar en Internet y así supimos que el PSOE había vencido. Por la mañana nos presentó a su mujer, a su niña (acababa de nacer) y a sus padres y todos juntos pasamos al comedor de respeto en
donde nos invitó a un desayuno típico uzbeco. En ese desayuno nos enteramos el motivo de su perfecto castellano; su madre era profesora de filología española en la universidad y había enseñado a toda la familia y además Temur antes de tener su propia agencia había trabajado de guía durante muchos años “estábamos en las mejores manos”. Después del copioso desayuno nos trasladamos a la universidad donde Temur había quedado con dos alumnas de castellano lo que nos permitió pasar por las aulas, charlar con los alumnos y gastarles una broma al anunciarles que yo sería su próximo profesor.
No conviene perder demasiado tiempo en la capital, pues su actual presidente, antiguo dirigente del partido comunista uzbeco, lo primero que hizo fue retirar todos los símbolos que recordaran a la URSS( incluido el alfabeto cirílico y sustituirlo por el latino aunque fuera desconocido para sus gentes) y sustituir la estatua de Lenin por un globo del mundo en el que Uzbekistán aparece en el centro, aunque sigue permaneciendo en un lugar destacado de la ciudad ( plaza de Amur Timur) otra del sanguinario Tamerlán a caballo reemplazando a la anterior de Karl Marx ; en la misma plaza está el hotel Uzbekistán cuya fachada evoca un libro abierto simbolizando la escritura coránica. Pasear por la calle Saligokh (aquí llamado Broadway) con sus terracitas y sus pintores, observar el monumento al coraje levantado en memoria de los caídos en el terremoto de 1966,coger el metro merece la pena pues cada una de las estaciones está decorada de manera diferente y detenerse en la parada de Mustakillik, visitar la
madrasa Koukeldach , o perderse en el gran bazar de Chorsu, pueden ser algunas de las cosas que podemos hacer en la capital si además estamos pensando que a poco más de 300 kilómetros se encuentra la mítica ciudad de Samarcanda. Como os comenté anteriormente en Tashkent hay que permanecer el tiempo justo, todo este paseo lo podemos realizar desde nuestra llegada (aunque sea un poco cansado) antes de tomar el vuelo de Ouzbekistán Airways que parte alrededor de las 17.30 hacia Nukus; aunque creo que también se puede hacer una conexión por la mañana sin necesidad de salir del aeropuerto y dejar la visita para el día de vuelta.
martes, 10 de marzo de 2009
Uzbekistán. La perla de Oriente
Todos hemos soñado en alguna ocasión, poder contemplar in situ esos lugares míticos que recorrió Marco Polo y que quedaron reflejados en el famoso “Libro de las maravillas” y yo no iba a quedarme al margen, así que justamente hace un año y aprovechando que se celebraba Fitur empecé a recopilar información para viajar a Uzbekistán y poder visitar tres de las ciudades reseñadas en ese libro; me estoy refiriendo a Samarcanda, Bujara y Khiva. Solamente imaginar poder estar sentado el la famosa plaza del Registan de Samarcanda, contemplando sus tres medersas (Ulughbek, Sher Dor y Tilla-Kari) con sus cúpulas y arcos revestidos de azulejos de color azul turquesa y sus imponentes alminares lanzados al cielo, ya me excitaba demasiado como para dejar pasar más tiempo y empecé a planificar inmediatamente este viaje. Cuando comienzas los preparativos, te das cuenta que a veces viajar a ciertos países supone el encontrarte con un montón de trabas, pero puede más el ansia y la cabezonería que todos los problemas del mundo. El primer problema a resolver es el tema del visado y como entonces Uzbekistán no tenía embajada en España, hubo que enviar los pasaportes a París para obtener dicho visado y esto se demoró casi un mes; el segundo problema era que en este país los extranjeros no pueden conducir con lo cual había que alquilar un coche con conductor, y el tercer problema era que en Uzbekistán no hablan inglés y había que entenderse en ruso o en uzbeco. Yo tuve la suerte de conocer en Fitur a Temur Khaitov , director de una agencia de viajes y me sorprendió que hablara perfectamente el castellano (ya os contaré porqué). Bueno, pues de esta manera comienzo a fraguar el viaje a Uzbekistán.
Antes de entrar en materia, si me gustaría hablar un personaje “Ruy Gonzalez de Clavijo” y de su rocambolesca historia, pues fué enviado a principios del siglo XV por Enrique III de Castilla a Samarcanda como embajador ante el gran Tamerlán para sellar con él una alianza contra los turcos que amenazaban Europa; fruto de aquel viaje se publicó un magnífico libro titulado “Embajada a Tamerlán” en el que se relatan todos los pormenores de esa gran aventura que duró tres años y que merecería un mayor reconocimiento por parte de las autoridades que el simple hecho de tener
una placa en la plaza de la Paja de Madrid, en la que reza: “Aquí estaban la casas de Ruy Gonzalez de Clavijo, Embajador de Castilla ante el gran Tamerlán, 1403-1406. En cualquiera de los casos os recomiendo que leáis este auténtico libro de viajes que inaguró este género de literatura tanto si tenéis intención de viajar a Uzbekistán como si no.
Pero creo, que lo primero que debo hacer es ubicar este país en el mapa y contaros algo sobre él, ya que cuando dije que iba a viajar allí mucha gente ponía cara de extrañeza y rápidamente preguntaba ¿a dónde has dicho que vas?Durante siglos integrada en el imperio persa, Uzbekistán está ubicada en Asia Central y tiene como vecinos al norte a Kazajistán, al sur a Afganistán, al noreste con Kirguistán, al sureste con Tayikistán y al suroeste con Turkmenistán. Es república independiente desde septiembre de 1991 y está gobernada con mano de hierro por un tal Karimov. La mayoría de sus habitantes son uzbecos, pero también existen minorías étnicas de rusos, tajikos, kazakos, karakalpakos, tártaros y otras. La capital es Tashkent y es la ciudad más grande de toda Asia Central y como tal será nuestro punto de llegada y de partida.
jueves, 5 de marzo de 2009
Tibet 50 años despues de su ocupación
Con motivo de la charla que se celebrará en De viaje el próximo martes día 10 de marzo fecha que coincide con el 50 aniversario de la invasión del Tibet por China, voy a tratar de explicaros de manera breve la situación, pero de la mano de un protagonista real de esta tragedia. Hace unos años, Ediciones B, publicó un libro titulado “Fuego bajo la nieve” cuyo autor Palden Gyatso estuvo en Madrid para promocionar y contar al mundo la historia de un simple monje(el mismo) que consiguió sobrevivir , después de permanecer 30
años en prisión sometido a torturas y a todo tipo de aberraciones y que gracias a sacar fuerzas de flaqueza, a su tenacidad y entereza y después de ser liberado en el año 1992, logró escapar a India tras cruzar la cordillera del Himalaya, llevando consigo los instrumentos con los que había sido torturado. El testimonio de P. Gyatso no es un relato histórico ni la revelación mística de un yogui, es la historia de un hombre que vió de cerca la brutalidad de un sistema perpetrada en nombre del progreso y la ideología.
Desde hace siglos, Tibet siempre ha cautivado la imaginación humana; oculto tras las majestuosas cimas del Himalaya ha entusiasmado a exploradores, escritores y montañeros. Se han escrito multitud de libros para tratar de desvelar los misterios ocultos del país de las nieves, pero la auténtica voz del pueblo tibetano solamente ha sonado como un débil rumor de fondo.
En 1950, China invadió Tibet embarcándose en un programa de reforma global. Bajo el
gobierno de Mao, la soberanía de Tibet fue sistemáticamente destruida: se quemaron libros, se alteró la historia, se persiguió a los monjes, se aniquiló su cultura y el espíritu de un pueblo pacífico. En 1959 P.Gyatso, junto a miles de monjes, fue arrestado, hecho prisionero e internado en un campo de trabajo chino por haber participado en una manifestación
no violenta a favor de la libertad del pueblo tibetano. La historia de este monje es una de las muchas que podrían contar los que han sobrevivido al horror, y a través de sus testimonios no solamente podemos conocer lo que está pasando, sino que revelan los valores humanos del sufrimiento, la compasión, la paciencia y la fortaleza de las personas ante situaciones extremas.
En el año 1995 Palden Gyatso se desplazó a Ginebra para presentar ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas sus pruebas y allí se fijó que la delegación china que estaba frente a él ¿estaban escuchándole?; no utilizaron su turno de réplica ante su discurso, pero poco después apareció una carta del embajador chino en un periódico londinense acusándole de ser un criminal y de estar prohibida la tortura en las càrceles chinas. Pero como afirma Gyatso en el último párrafo de su libro: “Los opresores
siempre negarán lo que son; lo único que puedo hacer es atestiguar la veracidad de todo cuanto ví y oí y el extraño y accidentado viaje que ha sido mi vida. El sufrimiento está escrito ahora en los valles y las montañas del Tibet. Todas las aldeas y monasterios del país de las nieves cuentas sus propias historias sobre la crueldad con la que han tratado a nuestro pueblo, y este sufrimiento perdurará hasta que el Tibet sea libre.
lunes, 2 de marzo de 2009
Ayerbe y Los Mallos de Riglos
Para finalizar este recorrido nos desplazamos a la localidad de Ayerbe, en donde nada más llegar llama la atención el impresionante Palacio de los Marqueses de Urriés y la Torre del Reloj. Además en esta localidad transcurrió la infancia del insigne científico D. Santiago Ramón y Cajal, y la casa que habitó alberga un centro de interpretación dedicado a su vida y a su obra.
El palacio, es un edificio del siglo XVI construido en tiempos del emperador Carlos I por el señor de Ayerbe, don Hugo de Urriés y su esposa Greyda de Lanuza, con elementos góticos y restos de un patio interior renacentista. En la actualidad es una escuela de música privada.
Con respecto a la Torre del Reloj, es una obra civil de estilo barroco, levantada en
un edificio exento en 1798 para albergar el reloj del concejo. Con sus 30 metros de altura esta torre obra de Tomás Gallego se levantó con los restos de la torre de la parroquia de Santa María de la Cuesta que desapareció entre 1750 y 1798. Ayerbe, ya contaba desde 1563 con reloj y campana horaria que es la que marcaba el ritmo del pueblo. El nuevo reloj costó 30.588 reales y 8 monedas de vellón y cuenta la leyenda que los ayerbenses levantaron esta torre, para no tener que mirar el reloj de sol del palacio de los marqueses y para que además este edificio dejara de ser el más alto de la villa.
Continuando la ruta por la A132 y antes de llegar a Murillo de Gallego, encontramos el desvío para acceder a esas espectaculares formaciones que ya se divisan desde la carretera que son Los Mallos de Riglos. Antes de llegar es conveniente pararse en el mirador en donde se encuentra el monumento a los montañeros Alberto Rabadá y Ernesto Navarro que fueron pioneros en abrir muchas de sus vías de escalada y desde donde tenemos una de las mejores vistas. Estas formaciones rocosas que alcanzan los 300 metros de altura, que son el paraíso de montañeros y escaladores, están formadas por conglomerados calizos del terciario que han sido remodelados por el agua, lluvia y vientos a lo largo de miles de años, constituyendo un fenómeno único en Europa. Su color rojizo debido a sus tierras arcillosas y al óxido de hierro hacen de estas formaciones una visión espectacular
sobre todo a la puesta de sol. El pueblecito de Riglos sencillo y apacible a orillas del río Gallego nos permite pasear por la base de estos gigantes de barro que tienen nombres própios : El Puro, El Pisón, Frenchín, Volaos, etc y que también nos permiten contemplar en sus oquedades o en las alturas a esas tremendas rapaces como los quebrantahuesos y los buitres leonados.
Para terminar os contaré una leyenda que cuenta que anteriormente había en los Mallos de Riglos una aldea, Foz de Escalete, en la que vivía una anciana bruja gigantesca. Su aspecto y tamaño atemorizaba a los aldeanos y cansada de esto, levantó las inmensas rocas y allí se escondió de todos