viernes, 12 de noviembre de 2010

Kanchipuram

Después de la decepción tras la visita del templo de Venkateshvara en la colina de Tirumala, partimos por la mañana en dirección a Kanchipuram con la sana intención de levantar el ánimo; los trayectos en coche en la India, son siempre animados y sorprendentes, al mismo tiempo que largos, pues atravesamos por muchos pueblitos con una actividad comercial intensa, lo que supone ver mucha gente por las calles y un tráfico endemoniado.


Templo de Ekambareshvara
 Después de tres horas de viaje llegamos al mediodía a “Kanchi” una de las cinco ciudades que representan los cinco elementos en la mitología hindú: viento, agua, fuego, tierra y espacio, y además una de las siete ciudades sagradas de la India. Si tuviéramos que elegir una ciudad para ver la gama de la arquitectura religiosa de India del Sur, sin lugar a dudas sería esta y cuenta con la particularidad de que al contrario que en el resto de las ciudades que son territorio de Shiva o de Vishnú, Kanchi es la única que es sagrada para ambos. En esta ciudad se llegaron a construir más de mil templos y en la actualidad existen 108 del shivaísmo y 18 vishnuítas; y por añadir alguna otra curiosidad decir que también existen dos templos dedicados al jainismo.



Posando para la foto
 Nada mas llegar a la ciudad, nos dirigimos al templo de “Ekambareshvara”, uno de los más grandes de la ciudad con casi 12 Ha de extensión, dedicado a Shiva, y que se distingue con claridad por sus colosales gopuras de más de 60 metros de altitud. Nada más descender del coche delante de la puerta principal y como somos los únicos turistas, un grupo de vendedores nos rodea con el firme propósito de vendernos unas chanclas de piel bastante feas, ante nuestras pocas ganas de comprar desisten por el momento y se alejan, aunque a la salida volverán a la carga de nuevo; pero antes de entrar al interior del templo para visitarlo os hablaré brevemente de la historia de esta ciudad.

Transporte habitual

Kanchi, fue la capital de varias dinastías entre ellas los Chola – siglo II a.C. – y los Pallava entre los siglos IV y IX d.C. Kanchi, se llamaba “la ciudad dorada” y cuentan que cuando la saquearon los invasores musulmanes durante el siglo XV, había tal cantidad de oro y piedras preciosas que para llevárselas dejaron todo lo demás sin tocar. Además durante el siglo VI a.C. era lo suficientemente importante como para que fuera visitada por el mismo Buda.



Templo de Kailashnatha

Además del templo Ekambareshvara antes mencionado y debido a su arquitectura tan variada es muy recomendable visitar, el de Kailashnatha , Devarajaswani (dedicado a Visnú) y Kamakshi Amman; y si disponemos de una jornada completa e inclusive queremos hacer noche no estaría mal acercarse a Vaikunta Perunal , un templo de mas de 1200 años de antigüedad en donde destacan unos claustros con pilares de leones. También es importante tener muy en cuenta los horarios de visita, ya que algunos templos cierran entre las 12.30 y las 4 de la tarde. Lo más habitual es llegar en avión a Chennai y en función de la hora, o bien ir directamente a Kanchi, visitarlo y continuar a Mamallapuram, o con base en esta ciudad hacer una excursión de 1 día. En cualquiera de los casos hay que visitar las dos ciudades y el orden de visita no va a alterar el resultado.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Decepcionante Tirumala II

 

Colina de Tirumala

Desde Tirupati, hay que desplazarse a Tirumala situada a 22 kilómetros de distancia en una bonita colina a 1000 metros de altitud; pero previamente hay que llegar hasta Alipiri, en donde se encuentra la barrera de entrada y también el lugar en donde hay que bajar del coche para ser cacheado por la policía y pasar por el scaner bolsos y mochilas; una vez franqueado el control, existen dos posibilidades de llegar a lo alto de la colina: la menos fatigosa, sencilla y rápida es en un vehículo y para ello en la actualidad existen dos carreteras, una de subida y otra de bajada, pues hasta hace poco tiempo solamente había una y esto ocasionaba multitud de accidentes de tráfico.


Acceso a la colina de Tirumala

Esta vía de acceso, pasa por una zona boscosa con flores de buganvilla, con muchos miradores y algunos letreros que nos recuerdan que está prohibido beber, fumar y escupir en esta zona; la segunda opción es subir a pié o en su defecto andando y la mayoría de los fieles la ; dicen las guías, que probablemente sea el mejor sendero de la India, pero para llegar arriba, hay que caminar durante 15 kilómetros, salvar unos 3550 escalones con continuas subidas y bajadas, pero eso sí, la organización del TTD que cuenta con unas 12000 personas para gestionar todo este negocio, ha habilitado sitios para descansar, servicios sanitarios, lugares para comer y beber, sendero iluminado, mucha sombra, y además te suben las mochilas, todo un detalle con los esforzados peregrinos.

Familias descansando

Lógicamente, y como yo no soy peregrino, he accedido en coche y cuando llego arriba, me encuentro con un ambiente de feria de Abril; me explicaré: gente que va y viene, familias enteras sentadas por todas las partes, multitud de puestos callejeros que venden gorras y lo que llaman pan caliente con retratos enmarcados del dios Venkateshvara con luces intermitentes de colores. Si os pregunto ¿Cuál es el lugar religioso que atrae más cantidad de peregrinos en el mundo? No es ni la Meca, ni Jerusalem, ni el Vaticano, sino este templo dedicado al dios Vhisnu que llega a recibir entre 40 y 100.000 personas por día. 


Pasillos enrejados

Dentro de este gran recinto de Tirumala todo es un gran negocio; si partimos de la premisa que este Dios tiene la capacidad de conceder cualquier deseo que se formule ante su estatua, podéis imaginar la gran cantidad de gente que espera durante muchas horas, por unos pasillos enrejados, en donde los peregrinos esperan durante horas – en ocasiones más de 10 – hasta llegar al “darsham”- la imagen de piedra negra cargada de joyas y sedas - y allí donar dinero, oro, joyas, relojes, etc, mientras el sacerdote les entrega el “prasadam” la comunión en forma de deliciosos ládus hechos de harina de garbanzos; el mero hecho de haber estado unos segundos frente al dios, les ha quitado de encima la carga de pecados y recargado las energías.

En la barbería

Como aquí todo el tema radica en ganar pasta - los periódicos publican a veces estadísticas del dinero recibido en un día, y por ejemplo el record está en 30 millones de rupias recibidas el 3 de septiembre del 2007 - otro de los métodos utilizados es donar sus cabellos a la deidad - para renunciar al ego - y para ellos en uno de los pabellones hay cientos de barberos que previo pago de 10 rupias rasuran las cabezas - de hombres, mujeres y niños - sin piedad; y por si esto no es suficiente, los cabellos recogidos en unas grandes urnas son vendidos para hacer pelucas; para que os hagáis una idea se suelen recoger al año unas 200 toneladas que generan unos ingresos de unos 20 millones de dólares; y para rematar la faena de este negocio la organización no se ha quedado fuera de las nuevas tecnologías y para ello ha habilitado un sistema llamado e-hundi para enviar las ofrendas por Internet; en fin y nunca mejor dicho “que Dios nos pille confesados”.

Vista del templo de Venkateshvara

Después de dar vueltas y más vueltas por el recinto - eso sí, descalzos - fotografiando lo que podemos, damos por concluida nuestra visita y regresamos a nuestro hotel en Tirupati, pero para colofón final y cuando abandonamos la colina atravesamos bajo un arco repleto de luces de colores que se asemeja más a la inauguración del arco de entrada en la feria de Abril en Sevilla, que a un recinto sagrado. Como ya os anticipé en mi comentario inicial, para mí ha sido una decepción la visita a este lugar y os recomiendo que si no disponéis de días suficientes, evitar este lugar, salvo que vayáis en busca del “karma”.

martes, 2 de noviembre de 2010

Decepcionante Tirumala I

Antes de ubicaros y contaros la historia de este lugar, quiero decir que quizás para mí esta haya sido la gran decepción del viaje y ya veréis el motivo, pero vayamos por partes. La salida de Chennai nos cuesta bastante tiempo, pues al caótico tráfico, hay que añadir que están de obras y esto a pesar de que Tanga va callejeando para evitar algunos puntos conflictivos; en uno de los callejones y por pura casualidad nos encontramos con su mujer y su hija ¡anda que no es grande la ciudad¡ que se dirigen al colegio a llevar la comida a su otra hija, nos las presenta, y después de saludarlas durante unos instantes, continuamos nuestro viaje; abandonamos la infernal Chennai y en pocos kilómetros el panorama cambia radicalmente, y nos encontramos con un campo completamente verde, salpicada por grandes montañas de piedra y comenzamos a tomar conciencia de lo que nos espera durante los próximos veinte días, pues la forma de conducir de los indios es apurar al máximo los adelantamientos, ir siempre al límite y tocar el claxon permanentemente; los primeros kilómetros son un poco estresantes, y vamos un poco tensos, pues observamos que en cualquier momento nos la vamos a pegar, pero después nos tranquilizamos al ver la pericia de nuestro “driver”. La vida rural aparece rápidamente y no tardamos demasiado en hacer la primera parada, pues observamos al borde de la carretera a un gran número de mujeres que trabajan en una plantación de arroz; desenfundamos nuestras cámaras, descendemos del coche y disparamos sin piedad a todo lo que se mueve dentro del arrozal; después de unos veinte minutos y cuando de las máquinas ya sale humo, decidimos continuar, pues es nuestra intención llegar hoy a Tirupati para visitar el templo de “Venkateshvara” dedicado a Vishnu. Antes de llegar tenemos que pasar por el puesto de control para pagar el canon de entrada al estado de Andhra Pradesh y continuar a Tirupati a buscar hotel. Hoy la gestión del alojamiento ha sido rápida pues nos hemos quedado en el primero que nos ha llevado Tanga, a pesar de que la recepción se encontraba en obras; se trata del hotel Bliss (www.blisstirupati.com) un tres estrellas con hab/dobles por 1800 rupias con desayuno que no está mal. Decidimos comer rápidamente un bocata en el restaurante y listos para subir a la colina. Os comento que casi toda la infraestructura para visitar la colina de Tirumala se encuentra en esta localidad y es importante que tengáis en cuenta hacer una reserva si es fin de semana o si coincide con alguna celebración, pues se cuentan por miles los fieles que acuden en peregrinación a este lugar.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Impactante Chennai

El primer impacto de nuestra llegada a Chennai, es el calor sofocante y la gran cantidad de gente que ya a esas horas hay en la calle, pues no les dejan entrar al recinto del aeropuerto; con la incertidumbre de saber si nos estarán esperando, rápidamente vemos un cartel de la empresa Moksha y nos dirigimos con nuestro equipaje hasta el lugar en donde nos espera Rajesh; la bienvenida se produce al estilo indio, y no es otra que poniéndonos un collar de flores en nuestro cuello y pronunciando la frase ¡ namasté ¡. Después de las presentaciones, y en el mismo aparcamiento, desplegamos nuestro mapa y planificamos nuestra primera parte del recorrido que en doce días nos llevará hasta Cochín; el precio fijado por estos doce primeros días será diferente al resto, si decidimos continuar con el coche, pero para esto nos quedan todavía doce días; además Rajesh no quiere que le paguemos nada y quedamos en vernos en unos días en Mamallapuram. Como aún son las cuatro de la mañana y hemos quedado con nuestra amiga - que viaja desde Luanda – a las ocho de la mañana en el hotel Regent, Rajesth nos propone visitar el Mercado de Flores y verduras, la gran playa de Chennay y la catedral de Santo Tomás, antes de recoger a Rosa e ir a desayunar a la terracita del hotel Saravana Vhavan - muy animada por familias de aquí - y en donde tenemos nuestro primer contacto con la gastronomía india. El recorrido hasta el mercado es rápido - pues a estas horas de la mañana no hay muchos tráfico, cosa que cambiará radicalmente unas horas más tarde, como tendremos oportunidad de comprobar – y la actividad dentro del mercado es frenética, pues las flores están presentes en todas las facetas en la vida cotidiana de los indios y a este mercado acuden los minoristas para comprar mas barato y vender en los cientos de puestos callejeros que existen; me llama poderosamente la atención el gran colorido de las muchas especies de flores que iluminan con luces para resaltar su colorido, y la amabilidad de la gente que no sólo no se molesta porque hagamos fotos, sino que nos incitan y posan para que nos hagamos fotos con ellos, además, como podéis imaginar a estas horas de la mañana solamente hay cuatro blancos pululando por el mercado y esto para ellos es toda una novedad. Después nos acercamos a la playa de la Marina – que guarda un triste recuerdo del tsunami del año 2004 en donde el mar se tragó a más de 200 personas -, en donde podemos observar: a mucha gente haciendo yoga, otros paseando, algunos durmiendo en la arena, al fondo una gran cantidad de barcos y redes de pesca y otro grupo ayuda a sacar del agua una barca que acaba de llegar a la playa; aunque estamos bastante cansados -pues prácticamente llevamos 24 horas sin dormir – intentamos relajarnos y disfrutar de estas primeras horas en la India; después hacemos una visita rápida a la basílica de Santo Tomás construida por los portugueses en 1504 y reconstruida en 1893, y en donde se cree que se encuentran los restos del apóstol, cuando supuestamente llegó al sur de la India a mediados del siglo I d.C.. Existen algunos templos hindúes de cierto interés pero como nosotros visitaremos los cinco más importantes de la religión hindú en nuestro recorrido por Tamil Nadú, decidimos dar por concluida nuestra rápida visita a Chennai y trasladarnos directamente a Tirupati, situada hacia el Norte a 130 km de distancia y unas 4 horas en coche.

martes, 26 de octubre de 2010

Volando a Chennai

Este viaje surgió de una manera muy rápida, y lo que en un principio iba a ser un viaje para dos personas, al final se tradujo en un viaje para cinco que ¡ oh casualidad ! éramos el mismo grupo que viajamos a Etiopía el año pasado. Una vez fijadas las fechas del viaje y como de los cinco componentes, tres estábamos en Madrid, uno en Zaragoza y otro en Angola, solamente nos quedaba coordinar los días de vuelo y quedar en un hotel de Chennai (punto de inicio del viaje) en una fecha y hora determinada. Dos días antes de la partida, habíamos contactado con una agencia y quedamos en el aeropuerto a la llegada de nuestro vuelo, para fijar la ruta del viaje y cerrar el trato. Evidentemente, esto puede generar en algunas personas cierta incertidumbre, pero en nuestro caso es una manera bastante habitual de gestionar los viajes. Salimos de la T1 del aeropuerto de Madrid el día 17 de septiembre con la compañía Qatar Airways, llegando a Doha a las 19.10 -hora local- para hacer el enlace a las 20.45 y aterrizar en Chennai a las 3.45 del día 18; al llegar a Doha tened en cuenta que hay que pasar el control de policía y si concurren varios vuelos a la vez y tenéis que enlazar con otro vuelo, os sugiero que vayáis rápido pues se forman tremendas colas y como nos contaron unos españoles que trabajaban en Arabia Saudí, no es la primera vez que se han quedado en tierra. Una vez pasado el control , que por cierto, es bastante ágil te das de frente con todas las tiendas, nada baratas , y allí volvemos a coincidir de nuevo con los españoles y aprovechamos para charlar de la situación de la mano de obra india que trabaja en la construcción en Arabia, y en el resto de países del golfo Pérsico; parece mentira que en el siglo XXI se den situaciones de seres humanos que trabajan en pleno desierto, soportando temperaturas de hasta 50 grados, que viven en barracones hacinados como si fueran animales durante muchos meses, y con unos sueldos de miseria; aún así esto les permite enviar a sus familias algún dinero. Por cierto, cuando entramos en el estado de Kerala, una de las primeras cosas que me llamaron atención, fue las buenas construcciones que se veían, a lo que Thanga me contestó: es fruto del dinero que traen los trabajadores indios que trabajan en la zona del Golfo Pérsico.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Apuntes viajeros

Antes de comenzar a trazar la ruta de mi viaje, me gustaría ayudaros a solucionar todas esas pequeñas cosas que vamos a necesitar tanto antes de iniciar el viaje, como cuando ya hayamos aterrizado en el aeropuerto correspondiente, y estas son algunas de las que se me ocurren:

-Para viajar a la India se necesita el pasaporte en vigor y con al menos una vigencia de seis meses de caducidad.

-Hay que solicitar un visado de entrada, para lo cual se necesita: rellenar un impreso con tus datos, tres fotografías y 61 euros. De esta gestión se encarga la empresa Arke BLS Center, sita en la C/ Cardenal Marcelo Spínola 4 -1ºA. Madrid. Tel. 91/7682089. Email: arke@indiavisados.com. Suele tardar una semana.

-Llevar fotocopias de pasaporte, visado, tarjetas y demás documentos no es ninguna tontería.

-Hay muchas compañías aéreas que viajan a India del Sur con entradas o salidas por Mumbay y Chennai. Hay buenas ofertas con Qatar Airways con escala en Doha, dependiendo de las fechas.

-La diferencia horaria con España es de tres horas y media más en verano y 4 y media en invierno.

-La moneda oficial es la Rupia, y la equivalencia es de 1 Euro = 60 rupias.

-Se pueden pagar los hoteles con Visa y existen muchos cajeros automáticos.

-En cuanto al idioma, es habitual que los indios hablen inglés, aunque dependiendo del estado la lengua es diferente. En el Sur hablan más de veinte lenguas. En Tamil Nadu se habla tamil, en Kerala el malayalam y en Karnakata el kannada.

-La India es un país muy fácil para moverse: tren, autobús, taxi, moto o rickshaw, pero la conducción es muy complicada y con mucho riesgo; yo aconsejo el alquiler de un coche con conductor si queremos movernos por nuestra cuenta, pues además no es nada caro, o bien recurrir al transporte público que es otra manera de conocer el país.

-En cuanto al alojamiento, existen todas las posibilidades, desde lo más económico a lo más caro. Yo me he movido en un baremo de precios entre las 1500 rupias (25E) y las 3500 (60E). En Chennai y Bombay los precios son más caros. A los precios siempre hay que sumar el 12% de tasas y en temporada baja se pueden negociar.

-A los ciudadanos españoles no se les exige ningún tipo de certificado de vacunación.

-A la India hay que viajar ligeros de equipaje. Se puede comprar ropa muy barata en cualquier mercadillo.

-Llevar una gorra, gafas de sol, crema solar, repelente y bañador.

-Los enchufes y la corriente son igual que en España.

-En todos los templos de Tamil Nadú es obligatorio entrar descalzo(o con unos calcetines) y con pantalones largos, salvo en el templo Meenakshi de Madurai que no permiten ni calcetines.

-Existen muchas conexiones en avión entre ciudades y los vuelos no son caros. Por ejemplo un vuelo de Bangalore a Bombay vale 4100 rupias (unos 70E).

-La mejor época para viajar es de finales de octubre a febrero, cuando ha terminado la temporada de los monzones. Yo he viajado a mediados de septiembre y me ha llovido tres tardes.

-En cuanto a las comidas, para los amantes del picante será una delicia y para los no amantes una tortura.

-El mejor calzado en Tamil Nadu son unas chanclas. Si queréis caminar por los montes Nilgiri llevad unas buenas botas.

-Un botiquín con lo más esencial es necesario, pero además en esta ocasión podéis cargar la mano con más unidades de algún buen protector para el estómago.

-Un buen seguro de viaje tampoco os vendrá mal, por si las moscas.

-Tened en cuenta que en Tamil Nadú, la mayoría de restaurantes son cien por cien vegetarianos. Es difícil encontrar algún lugar para comer carne.

-El acceso a Internet es fácil y además muy barato. Una hora 30 rupias.

-El teléfono móvil con tarjeta India también es muy barato y allí todo el mundo lo utiliza.

-En lo referente a las compras, prácticamente todos los productos de la India se pueden encontrar en nuestro país, pero si visitáis Kanchipuram es el mejor lugar para comprar sedas. En la zona de Munar se venden los mejores tés (1/2 kilo 45 rupias).

-Las distancias por carretera en la India no se miden por kilómetros, sino por horas.

-Si queréis viajar en el tren en miniatura que parte de Mettupalayam todos los días, y que llega a Ooty, reservad los billetes con muchos días de antelación, pues solamente hay 16 plazas en primera y se terminan rápidamente.

-Si visitáis Fort Cochín no dejéis de asistir a una representación del “Katakali”

-En lo referente a guías, mapas, literatura, etc, podéis entrar en nuestra página www.deviaje.com y pinchar en librería en donde encontraréis todo lo publicado sobre este país. Yo os recomiendo que leáis: La India por Dentro de Alvaro Enterría; Pollo a la Mantequilla de Panjak Mishra; El Vagón de las Mujeres de Anita Nair o Un Perfecto Equilibrio de Rohinton Mistry, pero también podemos leer a Naipaul, P. Lotti, Tagore o Kipling.

-Mumbay imprescindible: visitar la estación ferroviaria de Chhatrapati Shivaji, pasear por el Crawford Market, hacerse una foto en la puerta de la India, acercarse al barrio de chavolas de Dharavi, entrar en la David Sassónn Library ,tomar una cerveza de grifo en el café Mondegar y relajarse al final de la noche en los sillones del hotel Taj Majal; acercarse a visitar las cuevas de la isla Elefanta puede ser otra alternativa, aunque a mí personalmente me desilusionó un poco( el ferry cuesta 130 rupias y la entrada 250).

-Tanto en el aeropuerto de Chennai, como en el de Bombay existe un servicio de taxis con el sistema prepago para desplazaros al hotel. Para que os hagáis una idea un taxi desde el aeropuerto de Bombay (que esta a 30 km) al céntrico barrio de Colaba cuesta 450 rupias con a/a.

-Por último si queréis contactar con una empresa seria en la India para alquilar un coche o hacer un circuito a medida este es el E.mail info@mokshatours.com y la persona de contacto es Rajesh.

viernes, 15 de octubre de 2010

Ya estoy de vuelta

Acabo de regresar de mi viaje a India, y ya estoy al pié del cañón para haceros partícipes de este periplo que ha durado tres semanas largas y durante las cuales he recorrido alrededor de 3500 kilómetros. Intentaré desglosar de la manera más precisa posible todo el itinerario, además de animaros a viajar a este país, que aun hoy en día sigue teniendo para muchas personas un componente entre miedo y reparo y que yo voy a tratar de desenmascarar de una vez por todas.

En primer lugar quiero deciros, que la India admite muchos viajes, pues más que un país es todo un continente; habitualmente siempre asociamos cuando decimos que vamos a la India, al circuito clásico del Norte – básicamente Rajastán – pero hay otros muchos itinerarios y yo voy a proponeros un bonito y diferente viaje por India del Sur, visitando los estado de Tamil Nadu, Kerala y Karnataka, en donde voy a combinar la parte más monumental, básicamente dedicada a visitar los templos más representativos de Tamil Nadu, para después relajarnos en las playas de la costa del mar Arábigo, continuar hacia las montañas de los Ghates Occidentales, viajar en el tren miniatura desde Mettupalayam hasta Ooty, descender hasta Mysore para visitar el gran palacio del Marajá y acabar volando desde Bangalore hasta Mumbay en donde finalizaremos este interesante viaje.

La impresión general de este viaje es que ha sido un itinerario relativamente fácil, muy relajado y lo suficientemente interesante como para descubrir una India diferente. He podido visitar lugares que vienen en todas las guías, pero también otros que no vienen – el Ayanar Tempel cerca de Tirumayan -, disfrutar con una representación del “Katakali” - teatro típico en Kerala - , recorrer las grandes plantaciones de té en la zona de Munar, y navegar por los “backwaters” en Kerala, pero por encima de todo he disfrutado de la amabilidad de sus gentes. El único aspecto negativo para los poco amantes del picante es la comida.

Como todos vosotros ya sabéis, existen dos maneras de viajar: 1.-con el viaje organizado y en este sentido podéis contactar con mis compañeros de la agencia de viajes De Viaje que os prepararán un magnífico recorrido a medida, y 2.- con el viaje desorganizado que es mi forma de hacerlo, y para ello es importante tener la gran suerte de contactar allí, con una agencia de solvencia y hasta en esto he tenido suerte. La agencia de llama “Moksha Tours” y tiene sedes en Chennai, Madurai y Cochín; su director se llama Rajest y podéis contactar con él en el siguiente correo: info@mokshatours.com. Además si alquiláis un coche con conductor, si es posible, pedid que sea Thanga, buen profesional, discreto, amable y excelente persona.