jueves, 30 de octubre de 2008

Las islas Bijagós

¿Habéis oido hablar de las Islas Bijagos? ¿donde se encuentran? ¿Cuántas son? Yo os tengo que confesar, que hasta el día que Gabriela de Newsfactory me llamó para organizar un grupo de prensa y poder visitarlas, también desconocía su existencia. Pero acto seguido, entre en la Wikipedia y salí de dudas.

Las Islas Bijagós o archipiélago de las Bijagós son un grupo de 20 islas principales y docenas de pequeñas, situadas en el Océano Atlántico, y que forman parte de la República de Guinea Bissau. En tiempos precoloniales, las islas eran centros de comercio a lo largo de la costa de África occidental, lo que permitió a los nativos a tener una poderosa armada. En 1535, esto les permitió derrotar a los portugueses cuando intentaron conquistar las islas. Estas no fueron tomadas por Portugal hasta 1936.
Las características mas destacables de estas islas aparte de su aislamiento, son su naturaleza, su flora, su fauna - como el caso de la isla de Poliao donde se produce el rito anual del desove de las tortugas verdes marinas gigantes entre octubre y diciembre – y lo más importante es el contacto con los bijagós- de tradición matriarcal - la etnia mayoritaria que habita estas islas cuyas firmes creencias animistas hacen de este lugar uno de los más particulares y especiales de África, lleno de lugares sagrados y ritos de iniciación.
Además de los bijagós, las islas poseen 23 etnias de las cuales las más importantes son: los balante – 30% de la población - , los fula, los manjaco, los papel, los flup y los mandinga.
El pueblo bijago, es un pueblo amable y hospitalario, de espíritu abierto y muy acogedor con las personas que les visitan ya que todavía no ha llegado a las islas la fiebre del turismo y por tanto del dinero, pero ellos también quieren vivir mejor gestionando sus propios recursos, y para ello cuentan con la ayuda de de la Fundación española CDB-Habitat que gestiona el Orango Parque Hotel y que a través del mismo intenta y está logrando poner en funcionamiento un modelo ecoturístico, pero manteniendo como objetivo fundamental el respeto por el entorno y sus habitantes. Este hotelito, es un pequeño complejo de 7 cabañas y una casa central – en total para 14 personas – sin ánimo de lucro, y cuyos beneficios se destinan a la elaboración de microproyectos que mejoren las condiciones de vida de sus habitantes.

Estad pendientes de mi blog, ya que después de mi visita, seguiré dando más datos, os hablaré de sus rituales, de la tumba de la princesa Kinka-Pampa, de Nindo – el Dios Supremo - y de muchas más cosas, y lo mas importante los contactos y la manera de contratar el viaje para poder pasar unas vacaciones inolvidables en un entorno único en el mundo.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Guatemala. gente naturaleza y cultura

Guatemala es uno de esos pocos países capaces de recompensar con experiencias inolvidables incluso a aquellos viajeros que lo han visto casi todo. Un lugar donde la vida y las costumbres indígenas se mantienen tal y como las encontraron los europeos cuando llegaron por primera vez y donde todavía quedan espacios alejados del camino de las multitudes.


Desde su geografía, hasta sus gentes, el país es una hermosa y compleja mezcla de lo mejor que el hemisferio occidental puede ofrecer. Pocos adjetivos alcanzan a describir la grandeza de la topografía guatemalteca, sembrada de volcanes que marcan el carácter del altiplano y dan al viajero la continua sensación de tener un cono humeante y amenazador a sus espaldas. Pero quizás, el rasgo mas sobresaliente de Guatemala es su gente, una población mayoritariamente indígena apegada a sus tradiciones y a sus antiguas lenguas – el quiché, ixil, man, catchiquel y así hasta 23 – y que mantiene firme sus raíces de otros tiempos.

Cuando me preguntan cuál es el país de Centroamérica más completo, sin ninguna duda les digo que Guatemala ya que, en un geografía relativamente pequeña, el viajero encuentra la mayor variedad de paisajes, de gente, de costumbres, de medios naturales: lo encuentra todo. En mi visita he quedado fascinado por tanta diversidad. Guatemala cuenta con más de 30 volcanes alguno de ellos en plena actividad y que podemos visitar; viven más de 8.000 especies de plantas; con sus 19 ecosistemas las estimaciones apuntan a que hay 250 especies de mamíferos, 600 de aves y 200 de reptiles y anfibios; además cuenta con 30 zonas protegidas.

Guatemala, ha sufrido una de las guerras civiles mas cruentas de todo Sudamérica que por fin acabó con la firma de un “Acuerdo de Paz” el 29 de diciembre de 1996 y que ha supuesto que durante 36 años fueron asesinadas mas de 200.000 personas -muchas de ellas durante el mandato del general Rios Montt–. Un millón perdieron su hogar y aún hoy en día hay millares de desaparecidos. Una de las zonas mas castigadas y que tuve la oportunidad de visitar fue en la sierra de los Cuchumatanes,  lo que se denomina el triángulo Ixil formado por los pueblos de Nebaj, Chajul y San Juan de Cotzal. En estas poblaciones todavía hay gente que no sabe nada de sus familiares. Además me recomendaron que intentara comprar un libro del sacerdote y antropólogo Ricardo Falla cuyo título “Masacres de la selva” Ixcan, Guatemala 1975-1982 que es la reflexión concreta, a partir de realidades tan dramáticas, de las posibilidades de vida en pueblos y comunidades que enfrentan la oscuridad de la muerte y nos muestran que este poder puede ser vencido. Su lectura me dejó impresionado.

martes, 28 de octubre de 2008

¡ Nos vamos a esquiar !

Para los que no me conozcais, os voy a confesar un secretillo, y es que a la temprana edad de 50 años me dió por aprender a esquiar y lo que yo pensaba que iba a ser una perdida de tiempo, pues se ha convertido después de 5 años en un vicio. Mi afición por el deporte me viene de lejos, he practicado atletismo durante mas de 30 años – en mi currículum figuran muchos maratones corridos y acabados- también he participado en algunos duatlones y triatlones y siempre tuve como asignatura pendiente el aprender a esquiar hasta que lo conseguí.

Una vez dicho esto, os tengo que decir, que no pensaba tocar este tema hasta un poco mas adelante, pero el día de hoy se tercia para hablar de ello, pues ha llegado el frío, esta nevando en algunos lugares y además ha coincidido que hoy se presentaba en Madrid la nueva temporada de esquí de la estación andorrana de VALLNORD – Pal Arinsal, Ordino y Arcalis – que todos los años presentan a los medios de comunicación las novedades de la nueva temporada de la mano de su Director General Martí Rafel.
Este año se han invertido 10 millones de euros y las principales novedades son el nuevo telesilla desembragable de 6 plazas en Arinsal y la ampliación y mejora de la red de innivación artificial en los tres sectores.

Para los que no esteis en el mundo del esquí, pero a partir de ahora querais estar, os diré que Vallnord es un referente en este universo blanco. Un paraíso con tres dominios esquiables, 1149 Ha, 91.5 kilómetros repartidos en 88 pistas con 44 remontes y 360 cañones de nieve artificial. Pero aparte de los datos técnicos, lo más importante para los que os apunteis a este carro, es el ambiente tan agradable y familiar que se respira en esta estación, en donde los niños cuentan con las mejores escuelas para iniciarse en este deporte, además de jardines de nieve y babyclubs. Los más arriesgados también disponen de su espacio de Freestyle (40000m2), el freeride o fuera de pista y este año incorpora la novedad importada de los Álpes franceses del Speed Riding que fusiona las posibilidades del parapente con el esquí.

En definitiva, que la llegada de la nieve supone para muchos un motivo para practicar su deporte favorito y al mismo tiempo de poder viajar y disfrutar de la naturaleza en estado puro. Yo os animo a todos a que lo intenteis y seguro que no os vais a arrepentir pues si yo lo he conseguido vosotros también.
Ahhhhhh y si quereis tener toda la información sobre esta estación solamente teneis que entrar en www.vallnord.com.
Esta es la primera entrega del invierno, a lo largo de la temporada os daré más información de nieve y recorreremos otras estaciones.

lunes, 27 de octubre de 2008

Momentos inolvidables.Anécdota de mi viaje a Laos

Es verdad, que los viajes tienen la particularidad, no sólo de conocer nuevos destinos, nuevas culturas y formas diferentes de entender la naturaleza de las cosas, y también es verdad que los viajes están llenos de grandes vivencias, pero también de pequeños detalles o encuentros que hacen de esos momentos algo especial y que recordarás el resto de tu vida con sumo agrado.

El mundo es muy grande, y a veces es inimaginable que puedas coincidir en el mismo lugar, el mismo día y a la misma hora con personas que conoces y que hacía muchos años que no las veías y esto fue precisamente lo que me ocurrió a mí en Laos.

El día 16 de septiembre ( recuerdo perfectamente el día ) yo me encontraba en Luang Prabang y decidimos hacer una excursión de medio día para visitar las cascadas de TAT KUANG SI – lugar agradable a 32 km y en donde hay unas pozas con agua de color turquesa habilitadas para el baño. Una vez efectuada la visita y ya de regreso hacia el aparcamiento público, nos paramos en unos bancos frente a las pozas de baño para descansar y tomar aliento. En esos momentos, me fijé en un fotógrafo que portaba dos cámaras de fotos, un trípode ,una pesada mochila a la espalda y equipado con un chaleco con el logo de Nikon. Mientras él hacía algunas fotos a la poza, yo me dedique a hacerle fotos a él con el propósito de en algún momento poder titular “el fotógrafo fotografiado”, pero cual no será mi sorpresa, que cuando me dispongo a enseñarle las fotos que acababa de tomar, me mira fijamente y me dice: “yo te conozco, tu eres Santos”, todavía sin reponerme del susto, le miro fijamente y en ese momento caigo en la cuenta, se trata de un fotógrafo indio de nombre Ashot que hizo una exposición en la sala de De Viaje hace unos años; lógicamente, y todavía sin reponerme del inesperado encuentro, nos dimos un abrazo y estuvimos charlando durante un largo rato, tratando de resumir en poco tiempo estos últimos años. El viajaba con su sobrina a la cuál había invitado a viajar a Laos para disfrutar de un premio que ganó en los Países Bajos y que consistía en dar una vuelta al mundo. Por la tarde volvimos a coincidir en el bonito y tranquilo mercadillo de Luang Prabang. En el mundo del viaje, estos son esos momentos inolvidables, que hacen que un día que prometía ser igual a los otros, sea un día diferente y especial.

viernes, 24 de octubre de 2008

Los Templos de Angkor

Como os comenté ayer, la mejor manera de acabar este itinerario
– si no lo conocemos y si lo conocemos también – es pasar a Camboya y visitar los templos de Angkor. Este conjunto arquitectónico, enclavado en las proximidades de la ciudad de Siem Reap y muy próxima al lago Tonle Sap es una de esas maravillas del mundo que uno tiene que visitar antes de morir. Declarada patrimonio de la humanidad en 1992 por la Unesco, Angkor parece más obra de los dioses que de los hombres. Este conjunto se sitúa a lo largo de 200 km2 y refleja todo el esplendor de un imperio ya desaparecido: el imperio Jemer o Khmer que comenzó a florecer alrededor del año 800 bajo el reinado de Jayavarmán II y hasta el año 1.225, en que la ciudad fue saqueada por los siameses y abandonada al lecho de la selva que la rodea, donde estuvo perdida durante siglos hasta que en el año 1.860 fue descubierta por el explorador y naturalista francés Henri Mouhot cuando iba detrás de una mariposa.

De los más de 100 templos que conforman este conjunto, los más destacados y por tanto los mas fotografiados son Angkor Wat – el templo mas grande del mundo y el mejor conservado de todos los que integran el conjunto-, el Bayón emplazado en el centro de la ciudad fortificada de Angkok Thom, que con sus 40 metros de altura y sus 170 rostros esculpidos invitan a pasear y perderse en su interior, el Ta Prohm cuya visita resulta inolvidable pues aquí podemos apreciar como las raíces de sus tremendos árboles han crecido entre las piedras adentrándose por las puertas para salir por las ventanas, y la Terraza de los Elefantes que se conserva en un magnífico estado y que se utilizaba como escenario para las ceremonias reales, y así hasta mas de 100.

La mejor manera para visitar este conjunto – mínimo tres o cuatro días – es o bien alquilando una bicicleta o contratando los servicios de un tuc-tuc. El recinto arqueológico se encuentra abierto desde las 5.30 de la mañana – madrugar y ver la salida del sol – hasta las 5.30 de la tarde – puesta de sol desde el puente de entrada a Angkok Wat- . Se pueden comprar entradas para uno y tres días ó una semana y los precios son de 20,40 ó 60 euros aproximadamente, ahhh , es necesario aportar una fotografía. Pero si quereis toda la información sobre este conjunto, no dejeis de comprar la guía de la editorial Libsa “Los tesoros de Angkor” que además esta traducida al castellano.

Existen varias posibilidades para desplazarse a Siem Reap , que es el punto de entrada para visitar esta zona; la primera sería coger un transporte en Ban Nagasang para cruzar la frontera camboyana por Voen Khan (esta opción cuesta 35 dólares y aproximadamente 17 horas de viaje): la segunda opción es desplazarse en una camioneta a Pakse (tres horas) y coger un vuelo directo a Camboya; una tercera opción es navegar por el río desde Voen Khan hasta Stung Treng y desde aquí bus y por último la más aventurera sería contratar los servicios de la agencia Lane Xang Travel – www.xplore-asia.com- que organiza actividades de rafting desde Don Det hasta la frontera, donde un monovolumen te llevará hasta Stung Treng. Una cosa muy importante que es necesario saber, es que así como si vas desde Laos a Camboya el visado te lo dan en la frontera ( una foto y 35 dólares), si vienes de Camboya es necesario traer ya el visado de entrada a Laos.

jueves, 23 de octubre de 2008

Hacia Si Phan Don (cuatro mil islas)

Ahhhhh, se me olvidaba hacer una pequeña aclaración, y es que los que hayais leído las anteriores entregas de Laos os habreis preguntado lo que es un Wat , pues solamente deciros que es un monasterio budista. Aclarado queda y perdón por el desliz.

Desde Vientiane, para desplazarse hacia Pakse caben dos posibilidades; avión o bus. Yo opté por coger un autobús pero con litera y nocturno. Esto te permite salir de Vientiane a las 20.30 de la tarde y llegar a las 6.30 de la mañana con lo cual te ahorras una noche de hotel. El viaje resulta cómodo y además y aunque parezca mentira se puede dormir.

Pakse, es el punto de partida para visitar la provincia de Champasak -antiguo asentamiento de la realeza- y llegar hasta el archipiélago de Si Phan Don (cuatro mil islas), pero en realidad no merece la pena y los pocos turistas que llegan aquí tienen como objetivo la visita de las ruinas del Wat Phu Champasak situadas a 8 km de la ciudad en dirección sudoeste y a unos 50 km. de Pakse, o establecer la base de operaciones para viajar hacia la meseta del Bolaven

Si llegamos en el autobús nocturno de Vientiane, lo mejor en coger un sawngthaew (dos filas) hasta la estación sur y desde aquí otro mas hasta Ban Luang, ya que llegados a este punto hay que cruzar el Mekong para llegar a Champasak ; desde aquí se puede alquilar una bicicleta para llegar a las puertas del Wat Phu.

Este complejo declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en el año 2001, es un lugar especial, rodeado de una espesa vegetación y con unas bonitas vistas desde el nivel superior; pero su grandeza reside en las ruinas de los pabellones – en el primer nivel -, en el ornamentado santuario dedicado al limgam de Siva , en las enigmáticas piedras del elefante y el cocodrilo y en la tremenda altura de sus árboles que hacen del entorno un lugar casi místico. El yacimiento está dividido es seis terrazas situadas sobre tres niveles principales unidos por un largo tramo de escaleras – algunos bastante pronunciado – y flanqueados por estatuas de leones y nagas. Si ya conoceis los templos de Angkor en Camboya no os resultará demasiado llamativo pero aún siendo así el entorno merece la visita. Podemos alojarnos aquí – aunque no hay buenos hoteles- y hacer una excursión a la isla de Don Daeng en donde parece no haber transcurrido el tiempo. El Wat Phu se puede recorrer tranquilamente en 2 ó 3 horas y si no queremos pernoctar aquí, podemos continuar el viaje para llegar a dormir a Don Khong. Para ello debemos utilizar un transporte hasta el muelle, cruzar en una barca el Mekong, de nuevo otro transporte mas para llegar al cruce de la carretera 13 y aquí sentarse tranquilamente a esperar otro sawngthaew que nos lleve hasta el cruce de Hatsay Khoun, desde aquí mochila al hombro y a caminar 500 metros hasta el embarcadero y de nuevo otro barco para llegar Muang Khong ( isla de Khong) .Así de facilito, estamos en Laos.
Esta isla en medio del Mekong incita a relajarse y disfrutar, y la mejor manera de hacerlo, es alquilándose una bicicleta y recorrerla. La vida en esta isla de 18 km. de largo por 8 de ancho, transcurre tremendamente despacio y aunque LP, dice que es difícil ser molestado por el ruido de algún coche, en la actualidad ya hay mas motos y coches que los que dice la guía –son cosas del progreso. Aún así es una isla pintoresca, llena de arrozales y salpicada de pequeñas aldeas lo que te permite ir parando para disfrutar del paisaje. En los días de mi estancia aquí, ha coincidido que estaban ya en plena campaña de recogida del arroz y era muy gratificante ver como toda la familia colaboraba en las labores del campo. Sentarse en una terraza a orillas del río, también es otra experiencia muy gratificante. Solamente una advertencia, en temporada baja no os descuideis para ir a cenar, pues es muy probable que a las 7 de la tarde ya esté todo cerrado.
Para llegar a las islas de Don Det y Don Khon lo mejor es coger el barco que todos los días sale a las 8.30 de la mañana – hora laosiana – y que aproximadamente en dos horas de navegación nos dejara en el embarcadero.
Estas islas constituían un enclave importante para que la línea que unía Saigón (Vietnam) y Laos pudiera repostar durante la época colonial francesa. Para ello los franceses construyeron un ferrocarril de vía estrecha en ambas islas para poder salvar los rápidos del Mekong , además de unos muelles de carga. Pequeñas locomotoras tiraban de la carga y aún hoy en día se pueden ver los restos de las vías, los muelles y una locomotora abandonada en medio de los arrozales. Como en el resto de las islas, la vida transcurre con tranquilidad y sin prisas. También es importante señalar que a este lugar todavía no ha llegado la electricidad y solo a partir de las 18 horas funcionan algunos generadores. Lo normal es acostarse tempranito – salvo que nos queramos ir de marcha a Don Det que es donde se encuentran los chiringuitos o que necesitemos una cura de sueño – y madrugar al día siguiente para aprovechar el día, alquilar una bicicleta o liarse a caminar; se puede hacer una caminata de cinco kilómetros, para llegar a la aldea de Ban Hang Khon siguiendo la antigua vía férrea y de camino visitar pequeñas aldeas, bosques primarios, y arrozales hasta llegar a la punta donde se encuentra el muelle de carga francés frente a la frontera camboyana y en donde es posible contratar los servicios de una barca para ver delfines del Irawadi una de las criaturas mas fascinantes del Mekong y que se encuentra en peligro de extinción. De vuelta hasta el pueblo podemos parar en la playa del Mekong (e inclusive darnos un bañito) que está nada mas pasar las cascadas de Li Phi – el espíritu atrapado-. Este conjunto de rápidos cuyo ruido se escucha desde muy lejos es para los habitantes de la isla una trampa para los malos espíritus y por lo tanto ellos jamás se bañan allí. Cerca de las cascadas, hay algún puestecito para poder tomar un refrescante coconut, comer unos plátanos o un pescadito asado. Si lo que queremos es llegar al pueblo y relajarnos en una terracita al lado del río, podemos elegir el Seng Ahloune Restaurant en donde podremos degustar un delicioso pescado asado con patatas fritas en un bonito entorno muy cerca del puente. También quiero comentaros que aunque aquí no hay buenos hoteles – si exceptuamos el Auberge Sala Don Khone que es un antiguo hospital de la época francesa y que en estos momentos se halla en pleno proceso de remodelación – son recomendables el Pan`s Guesthouse y los seis bungalows que tiene el Seng Ahloune justo encima del río con unas magníficas vistas y a un precio razonable ( 70.000 kits o 6 euros ). Para finalizar este viaje, si tienes que desplazarte a Bangkok para enlazar con tu vuelo a España, lo mejor es ir desde Pakse hasta Ubor Ratchathani ( ya en Tailandia) y desde aquí enlazar en avión o en tren con Bangkok. ¡Ojo! Si te encuentras en Don Khon y pretendes llegar a Ubor Ratchathani en el día, tómate tu tiempo, ya que se tarda en llegar al menos 7 horas.
Mañana os contaré las diferentes opciones para desplazarse hacia Siem Reap (Camboya) para visitar los templos de Angkor.

martes, 21 de octubre de 2008

¡Atención! nueva colección de literatura de viajes. Heterodoxos

Como amante de la literatura de viajes, es un placer dar a conocer a través de mi blog esta nueva colección que nace de la mano de Altair con cuatro nuevos libros de los cuales el referido a Birmania se me antoja bastante apetecible. En los tiempos que corren y siendo lo más normal que desaparezcan colecciones (como ha ocurrido en los últimos años), es de agradecer que todavía haya quien apueste por un género que en los últimos años, ha experimentado un gran auge, entre otras cosas por la gran cantidad de españoles que viajan y que están ávidos de buena literatura y porque yo siempre digo que a veces es mas importante un buen relato de un país que la mejor de las guías.

Según la definición de la Real Academia de la Lengua “heterodoxos” proviene del griego “hetero” otro y “doxa” opinión. Contrario a la doctrina ortodoxa o a una opinión comúnmente admitida. Que profesa opiniones contrarias a la ortodoxia. Por lo tanto es viajero heterodoxo el que vive el entorno, se interesa por él y es capaz de explicarlo con voz atinada; y es este conjunto de voces las que conforman el cuadro lleno de matices que da sentido a la colección.

Detrás de esta nueva colección está el sello de ALTAIR, que desde su nacimiento en 1979 se ha convertido en toda una referencia para los amantes del viaje, tanto desde el punto de vista de las guías de viaje como de las revistas y un lugar en donde compartir experiencias.

Esta nueva colección que se pondrá a la venta el día 5 de diciembre, pretende cubrir ese vacío que existe en el mundo del viaje, a pesar del tirón que ha experimentado el turismo español en los últimos años.

La colección nace por el momento con cuatro títulos y entre los autores figuran escritores de reconocida solvencia que en otros campos ya narraron sus experiencias viajeras, y autores noveles acostumbrados a viajar por destinos menos transitados y que nos aportarán una visión diferente de sus andanzas. Editados en rústica, una tipografía de fácil lectura y anchas solapas, se ha cuidado el diseño en beneficio del lector

En estos primeros cuatro títulos nos trasladaremos hasta Birmania donde Emma Larkin con “Historias secretas de Birmania” nos presenta una cara del país que el Gobierno militar no quiere que se conozca, visitando los lugares en donde George Orwell ejerció como oficial de la policía imperial.




En “Cuidadores de mundos” Ander Izaguirre da cuenta de esos personajes que madrugan, salen a los caminos con una azada, una hoz, un cuaderno o un equipo de buceo. Custodian paisajes secretos en Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra y Älava y guardan unos saberes que no pueden quedar en el olvido.





“Pekín me deslumbró” de John Blofeld es una crónica hedonista y refinada de los años treinta de la vida en la ciudad. El autor llegó a Pekín en 1934, con tan solo 22 años y cuando todavía era patente elantiguo esplendor imperial de la capital china. Pekín contaba con ambientes de increíble belleza que sedujeron al joven escritor. Disfrutó de banquetes con decenas de platos, de paseos por parques de geometría exacta, y del exquisito protocolo de las muchachas de las casas de flores. Fruto de todo ello es esta crónica de una ciudad que sería barrida por la historia.

“Crónicas ibéricas” de David Fernández de Castro nace de la lectura de ese magnífico libro de George Borrow que es “La Biblia en España”. Rememorando las andanzas del aventurero inglés, Fernández de Castro sigue sus mismos pasos 170 años después  y las plasma en este libro. El viaje lo llevará de Santiago de Compostela a Cádiz, de los naufragios de la Costa da Morte a la batalla de Trafalgar, le hará encontrar a una profetisa manchega, tropezarse con los gitanos de Badajoz y asistir a una cacería en Almaraz.

Esperemos, que éste sea el principio de una gran colección de relatos de viajes de la cual voy a estar muy pendiente para seguir ofreciendo argumentos que ayuden a disfrutar de una literatura de altos vuelos.