martes, 16 de marzo de 2010

Los Tsamay

Esta etnia,tiene su área de influencia en los alrededores de Weito, en la zona del curso bajo del río Omo, y como otras gentes que habitan en esta zona, dedican parte de sus tiempo al pastoreo de pequeños rebaños de ovejas y cabras lo que les obliga a recorrer grandes distancias en busca de pastos; esta vida seminómada hace que sus casas sean muy simples, pues consisten en una estructura de madera cubierta de hierbas; su dieta, aparte del ganado, la complementan con una agricultura de subsistencia a base de sorgo y sésamo y además son unos excelentes productores de miel cuyos excedentes venden en los mercados locales. Por otra parte, otro de los aspectos que llaman la atención de los hombres tsamay y que a partir de ahora será habitual en las etnias del Valle del Omo, será ver a los hombres son sus inseparables AK-47 y con sus pequeños taburetes o “cocotas” que utilizan tanto para sentarse, o a modo de almohada para dormir. Otras de las curiosidades de esta etnia que me contaron en el poblado, es que las mujeres dan a luz a orillas del río, pero sin que nadie las vea y esto provoca una gran cantidad de muertes en los partos(en estos momentos hay una ONG trabajando en la zona para mentalizar a la gente e intentar cambiar esta costumbre) y que cuando un hombre tsamay se casa, si no puede dar la dote a la familia de su esposa, su primer hijo llevará el nombre del abuelo.

Arba Minch -Turmi

La intención hoy, era salir temprano y por ello tocan diana a las 5.30 de la mañana, pero como ayer el personal estuvo de fiesta hasta altas horas de la mañana, cuando llegamos al comedor a desayunar no está ni el tato y tenemos que ir a recepción a llamarlos; al final el resultado es que salimos a las 7.30. Nada más abandonar Arba Minch, nos llama poderosamente la atención unos cilindros colgados en los árboles que resultan ser colmenas y ¡como no! paramos para inmortalizar el momento. Del tirón y disfrutando del paisaje ya no nos detendremos hasta llegar al territorio de los “konso”; aquí hacemos una breve parada aunque si que me gustaría daros algunas pinceladas de este pueblo, aunque será a la vuelta cuando paremos mas detenidamente y os hablaré de su cultura, creencias, música y tradiciones; solamente deciros, que esta gente que forman un grupo de unos 185.000 individuos, tienen una compleja y rica cultura; se dedican básicamente a la agricultura que cultivan en terrazas en las laderas de las montañas y en una tierra que no es demasiado fértil; es impresionante ver este tipo de cultivo cuando transitas por esta zona, como aran los campos con los instrumentos más rudimentarios (arados de madera) lo trabajadores que son, sus aldeas dotadas de fortificaciones de madera y lo que más llama la atención en las mujeres, son sus faldas de llamativos colores que tendré la ocasión de fotografiar durante el rato que estamos en este pueblo; seguimos nuestra ruta durante 25 kilómetros asfaltados, para después continuar por pistas de montaña en muy mal estado; por el camino tenemos la oportunidad de disfrutar de excelentes panorámicas de todo el valle del Rift. Antes de llegar a Weito, y justo antes de atravesare el río que marca la frontera entre territorio konso y tsamai hay una barrera en donde unos militares controlan el paso de personas y vehículos; a nosotros nos piden el permiso y cuando Tedy se lo muestra nos dicen que no está correcto y que no nos dejan pasar; parece ser que el problema radica en que el permiso expedido por el Ministerio de Turismo, autoriza la visita al Valle del Omo y los militares argumentan que tiene que poner cada una de las aldeas que vamos a visitar; al final después de un rato de discusión, todo se arregla con una botella de agua. Pasado el control del río, ya estamos en zona de los “tsamay” o "tsemay".

Hacemos una parada técnica para comer en la aldea de Weito, justo en el cruce, en donde hay un bareto con unos tenderetes de aquella manera y donde damos buena cuenta del menú que nos ha preparado nuestro cocinero Brahano (ensalada de pasta, embutido, piña, cervezas, coca colas y por supuesto café); continuamos nuestra ruta por una llanura, con bastante calor, hasta que pinchamos los que nos obliga a parar y cambiar la rueda en medio de la nada; normalmente siempre vamos juntos los dos 4X4 y al ver Masfen que no le seguimos se da la vuelta para ver que ha pasado, habiendo dejado a parte del grupo en una aldea de los “arbore”; solucionado el problema seguimos hasta la aldea y nada mas llegar a la misma y descender del coche, no me gusta nada la actitud de esta gente, que te rodean, te manosean, te agobian, e inclusive se pelean entre ellos, además de pedirte 2 birr por cada foto por lo que decidimos largarnos rápidamente del lugar; creo que tan sólo hago cuatro fotografías y es una pena pues lo podrían gestionar de otra manera y saldríamos ganando todos. Además a partir de este momento nos comenta Tedy, que salvo los hamer, en el resto de etnias habrá que pagar si queremos hacer fotos; en cualquiera de los casos y lo cortés no quita lo valiente, las mujeres “arbore” son bellas y se adornan profusamente con suma coquetería con pinturas y collares, su población no llega a sumar más de 6000 personas y se dedican básicamente a la ganadería. Sin más paradas, pues el tiempo apremia nos dirigimos directamente al mercado de los “hamer” en la localidad de Turmi. Son las 16.30 de la tarde cuando llegamos a la explanada del mercado que todavía se encuentra en plena ebullición, y con una luz estupenda.

jueves, 11 de marzo de 2010

Excursión al lago Chamo

Por la tarde, nos desplazamos hacia el lago Chamo, pero previamente nos pasamos por la oficina de guías, pues me parece una buena iniciativa el que tengan un orden para poder visitar el lago con un guía nativo con sus correspondientes tarifas y con una lista de espera según llegan los visitantes. Llegamos al embarcadero ( bueno, quiero decir a la orilla del lago, pues embarcadero no existe) después de atravesar una barrera con una cuerda y donde nos reciben dos individuos con el kalasnikov al hombro; nos acercan la barca a la orilla, e iniciamos la excursión; este lago de 512 KM2 y una profundidad máxima de 10 metros alberga una gran población de hipopótamos y cocodrilos que llegan a medir mas de siete metros, pero además es un paraíso para los ornitólogos; pelícanos blancos, cigueñas, ibis,garzas, cormoranes, águilas, martín pescador malaquita(que preciosidad de pájaro) , etc son algunas de las aves que podemos ver. En un entorno apacible y tranquilo, surcamos las aguas del lago en dirección al lugar donde cientos de cocodrilos reposan al sol; con cierta precaución nos aproximamos para verlos de cerca y poder hacer algunas fotos; más a lo lejos vemos las cabezas de los hipopótamos que disfrutan del agua, y que tan sólo abandonan durante la noche, para pastar en sus orillas. En los alrededores de estos lagos habitan los “ganjule y los guji” que aunque dedicados a la agricultura, aún conservan antiguas tradiciones en la caza de hipopótamos, o al menos eso es lo que dicen, aunque yo no lo he podido constatar. Es significativo ver desde lo alto estos dos lagos, separados por el parque de Nechísar, con unas aguas tan diferentes, pues mientras el lago Chamo tiene las aguas claras, las del Abaya son totalmente marrones. Este tramo de tierra que separa ambos lagos es llamado “puente del paraíso” y en época de lluvias llegan a estar comunicados por multitud de canales. Aunque todas las guías hablan de la belleza del parque, que yo no pongo en duda, si es verdad que a la hora de ver animales, aparte de algunas cebras no se ve mucho más, y no se ven por ningún lugar esos grandes depredadores de los que hablan los libros y que al igual que sucede en el parque de Mago, pertenecen a tiempos pasados. Damos por terminada la excursión y regresamos al hotel para disfrutar durante el resto de la tarde del fiestorro que tienen organizado. También tengo la oportunidad de conocer al dueño de este complejo, que es un keniano que ha venido para pasar este día tan entrañable con sus trabajadores y al que comento el lugar tan agradable y tranquilo que ha montado. Como la algarabía es grande, decidimos cenar en una de las terrazas de los bungalows, un poco apartados del bullicio y con buenas vistas del entorno; ni que decir tiene, que a estas alturas del viaje todavía nos queda botiquín (lomo, chorizo, jamón, queso), así que le damos otro tiento con unas cervezas frías y en un ambiente relajado. Todavía con la música de fondo nos retiramos a dormir, pues mañana habrá que madrugar para llegar al mercado de los “hamer” en Turmi.

martes, 9 de marzo de 2010

Los alrededores de Arba Minch

Arba Minch que en amariña significa “cuarenta fuentes” está situada a unos 500 kilómetros de Addis, constituye el final de las buenas carreteras( si podemos afirmar que hasta ahora han sido buenas) y el comienzo de las infames pistas de tierra, así como también la última parada, antes de penetrar en el territorio más hostil, pero a la vez más bonito de la zona del Valle del Omo, en donde tendremos la oportunidad de visitar esas tribus que tantas veces hemos visto en los documentales de las televisiones. Es también un lugar ideal para visitar los lagos Chamo, Abaya , el Parque Nacional de Nechisar (hierba blanca en amariña) y por supuesto la zona de Chencha, territorio de los “dorze”, situada en el monte Guge a casi 3000 metros de altitud y a donde nos vamos a desplazar hoy por la mañama; partimos a primera hora para recorrer esos 37 kilómetros que nos separan, por una carretera en continuo ascenso y que a medida que ganamos altura nos ofrece unas magníficas vistas de los lagos; esta etnia ocupa una extensión de unos 30 km. cuadrados y teje una especie de toga llamada “shamma” que se viste en toda Etiopía, pero quizás la característica más reseñable y por lo que el turismo se desplaza aquí, es por ver esas tremendas cabañas de bambú de más de 12 metros de altura y con forma de elefante, rodeadas de otras más pequeñas que hacen de habitaciones o de cocina y que habitan durante 40 años, momento en que las abandonan para construir otras. La estructura interior de la casa, esta compuesta de un recibidor en forma de nariz alargada, con interiores oscuros, unos bancos, el dormitorio, un lugar para los animales, un fogón en el centro y algunos utensilios de cocina colgados de la pared. Después de tragar todo el humo del mundo, nos movemos por la aldea para observar como tejen el algodón, y como preparan el “kolcho” que lo envuelven en las hojas del falso plátano para que fermente durante unos meses; deambulamos por las callejuelas haciendo fotos de sus llamativas casas, cuando nos ven mirar, nos invitan a pasar y recrean la ceremonia del té; en una de ellas está una pareja de jóvenes recién casados con los cuales charlamos y nos reímos un buen rato y todo ello, seguidos por una piara de chavales pidiendo que les demos algo. Hoy también es día de fiesta y las calles rebosan alegría, pues en una fecha tan especial todas las familias se reúnen para celebrarlo; casualmente nuestro guía Tedy, se ha encontrado con la madre de un amigo, con el cual compartió su estancia en Cuba y nos ha invitado a pasar por su casa; se llama Jirma y es un famoso y reputado médico maxilo-facial que trabaja en un hospital de Addis y que ha venido para reunirse con su familia, así que nos vamos hacia su casa para saludarle; nada más llegar a la puerta se arremolinan un montón de chavales que nos siguen hasta una de las habitaciones de la casa; incitados por Tedy, comienzan a cantar y a bailar y nos van contagiando a todos su alegría, lo que hace que por espacio de casi una hora todo el mundo participe de la fiesta, inclusive la madre de Jirma, hay que ver que manera de moverse, con que gracia, y con que ritmo, empleando para hacer música hasta los bidones vacíos del agua; en un momento se ha montado un fiestón de lujo que nos ha hecho disfrutar de unos momentos inolvidables. Después de la tempestad, Jirma nos hace pasar a otra estancia en donde nos ofrece una gran inyera (exquisita) que nada tiene que ver con las que se comen por ahí, que compartimos todos con su madre, su abuela y sus amigos y todo ello regado con té, cerveza casera (tala) y arake (licor). Cuando nos despedimos, en la puerta de la casa nos hacemos unas fotos con toda la familia y regresamos de nuevo hacia el hotel para descansar un rato. En el hotel también hay una actividad frenética de gente, pues casualmente, hoy inaguran el edificio del nuevo comedor que se quemó el año pasado en una boda y está aquí todo Arba Minch ya que hay grupos de música que tocarán hasta la madrugada. Nos sentamos en la terraza, con magníficas vista a los lagos y nos tomamos unas cervezas frías.

jueves, 4 de marzo de 2010

El mercado del Chat

Esta planta, cuyo nombre común es “catha edulis” se le conoce por multitud de calificativos: khat, quitapenas, tohai, kusesalahin , o “Flor del Paraíso” pues la masticación de las hojas de este arbusto, que segrega un líquido amargo, hace que sus consumidores habituales se transformen en superhombres ya que la ingestión de este narcótico cuyos principales componentes activos son la catina y la catinona, produce, como todas las drogas un subidón importante al principio, pero pasadas unas horas y cuando el efecto se pasa, deja al consumidor sumido en la miseria. Ganas de trabajar, desaparición del hambre, falta de fatiga, aumento de la sagacidad, fuente de inspiración y otras muchas más, son la consecuencia de la ingestión de esta droga, pero una vez que su efecto ha pasado, vienen las consecuencias negativas y los efectos secundarios ya que su uso crea adicción y produce en el organismo efectos devastadores tales como: deterioro mental, trastornos gastrointestinales y cardiovasculares, úlceras, insomnio, anorexia y para rematar hasta impotencia.
Etiopía, es uno de los principales productores de Chat y se ha convertido en el principal competidor del café, ya que mientras este ha visto reducidas sus exportaciones a la mitad, el chat las ha duplicado; además su cultivo es menos laborioso y exigente y su venta reporta a los campesinos mayores beneficios y más rápidos que el café.
He tenido la oportunidad de recorrer la carretera que se dirige a Harar y Dire Dawa desde Awash y todo el recorrido esta repleto de plantaciones de chat y además se puede ver la riqueza que reporta por la gran cantidad de pueblos con buenas casas y grandes vehículos 4X4. También he podido observar la gran cantidad de gente tirada en la calle por la ingestión de esta droga, que tendrá unos efectos devastadores en la población etíope, pues se perderán varias generaciones de jóvenes.
El principal mercado de chat, se encuentra de Dire Dawa de donde cada día salen entre cinco y siete toneladas de esta droga que se distribuye por todo el país e incluso se exporta a Yemen y Somalia en los aviones de Ethiopian.
Pasear por los mercados en donde se consume esta droga, es un ejercicio que entraña cierto riesgo sobre todo si eres blanco y vas con una cámara do fotos. He tenido la oportunidad de comprobarlo en el gran mercado de Dire en donde la gente compra y consume estas hojas. Aunque acompañado de Tedy y de una guía local, moverse por estos callejones es complicado, pero es así como se puede vivir y comprobar todo el entramado de este negocio que mueve millones de euros, además también te enteras de los diferentes tipos de hojas que venden, pues estas oscilan entre los 300/500 birr, las mas tiernas y mejores (para los más ricos) a los 5 birr las peores y lógicamente para los más pobres. En cualquier caso, si visitáis Dire Dawa aparte de ver la ciudad que tiene como edificio más emblemático la estación del tren que va a Yibuti, os aconsejo visitar el mercado del chat más grande de Etiopía. Además cuando lleguemos a esta zona, os recomendaré un hotel y un magnífico restaurante, aunque para ello todavía nos faltas unos días de viaje.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La fiesta del "Meskal"

Pero creo que antes de meternos de lleno en la celebración, sería conveniente explicar lo que es el Meskal o Fiesta de la Cruz. Aunque el acontecimiento original se produjo el 19 de marzo de 326 d.c, la fiesta se celebra un 26 ó 27 de septiembre, dieciséis días después del Año Nuevo etíope. Dicha festividad conmemora el hallazgo, realizado en el siglo IV en Jerusalén por Santa Elena madre del emperador Constantino. La tradición relata que Santa Elena prendió una hoguera, y pidió a Dios que le mostrara el camino para encontrar la cruz verdadera; el humo le señaló el camino correcto y es por ello que desde entonces se encienden hogueras. Cuando accedemos a la explanada, ya hay cientos de personas y por supuesto las autoridades religiosas que van a presidir la celebración. En el centro, ya esta la “demera” que consiste en la preparación por parte de los fieles de varias estacas atadas, que van arracimando en forma de tienda india y que está rematada por una cruz; es una fiesta tan importante, que todas las personas (hombres, mujeres, niños) acuden con su demera a depositarla en un gran montón, cada vez más grande, y además muchos llevan un traje típico con sombrero y corbata con los colores de la bandera etíope. Se forma un gran corro, en donde por un lado están los sacerdotes que presiden la ceremonia engalanados con sus gorros, trajes, paraguas, sistros , mekuanias y cruces; y por otro los “dabtara” que son grupos de diáconos y monjas que ejecutan los cánticos de pié, bien en circulo o en hileras, al tiempo que acompañan esos cánticos con lentos movimientos ondulantes o ejecutando desplazamientos relativamente ligeros hacia el frente o hacia atrás; al mismo tiempo que entonan cánticos en honor de San Yared, van acompañados con el ritmo de los grandes tambores(kabaros) y van haciendo sonar sus “sistros” mientras golpean el suelo con la “mekuania”. La duración de los cánticos, su repetición y su estructura musical diferente a la occidental, su ritmo, a veces rápido y otras veces demasiado lento hace que sea una ceremonia sorprendente. Durante el transcurso del rito, nos han autorizado a movernos libremente dentro del círculo (cosa que es de agradecer) lo que nos ha permitido hacer todo tipo de fotografías e inclusive grabar un video que colgaré en el blog, pues por mucho que yo intente describir esta ceremonia, nunca se llegará a comprender si no vemos las imágenes y el sonido. Todo acaba al anochecer, cuando la autoridad religiosa prende la demera y la gente comienza a dar vueltas alrededor de la misma, enloqueciendo por momentos, también debido en parte a la ingestión de “tela y harake” (bebidas típicas); a medida que la hoguera se consume, llega el momento en que la cruz que la remata cae al suelo, y de acuerdo como caiga, los mayores pronostican los acontecimientos que sucederán el año recién estrenado. Ha sido una fiesta sumamente interesante y muy excitante, así que una vez finalizada y para no correr demasiados riesgos nos encaminamos al que será nuestro hotel durante dos días. Se llama “Paradise”, está a las afueras de la ciudad, situado en un espectacular lugar divisando los lagos Chamo y Abaya, es nuevo, las habitaciones son grandes y el personal es muy amable. Como es un día importante para ellos, también participamos en la fiesta que celebran todos los empleados del hotel. Magnífica cena en el restaurante y a dormir plácidamente después de un día tan completo.

martes, 2 de marzo de 2010

Awasa - Arba-Minch

En mi última entrada, me olvidé comentaros que antes de llegar a Awasa, se pasa por Shashamene en donde existe una comunidad de rastafaris llamada Jamaica, gentes de este país que llegaron a Etiopía en 1930 y que se puede visitar, pero creo que esta comunidad rasta merece una mención especial; también os dije quién serían durante los próximos días nuestros nuevos compañeros, pero se me olvido in cluir en el grupo a Julio Iglesias, Roberto Carlos, Rocio Jurado e Isabel Pantoja; si, no penséis que me he chalado, es que a partir de ahora escucharemos todos los días, durante nuestros trayectos la música de estos cantantes que nuestros amigos etíopes llevan grabada en un pen-drive que conectan mediante un dispositivo al mechero del coche. Dicho esto, hoy es día de camino, pues tenemos que llegar a Arba-minch a media tarde para estar presentes en la ceremonia que se celebra con motivo de la fiesta del “Mescal”, pero eso no quita para que durante el trayecto vayamos parando y disfrutando de la ruta. Para aprovechar el día madrugamos y cargamos las pilas, con un copioso desayuno (os recuerdo que ayer no cenamos); después de una rápida parada para arreglar un pinchazo, enfilamos la carretera que desde Shashamene nos llevará hasta las orillas de los lagos Abaya y Chamo; nada mas salir me llama poderosamente la atención los cientos de carros cargados de leña que se dirigen al mercado y que ocupan toda la calzada; rápidamente entramos en territorio de los “alaba” pueblo dedicado a la agricultura y la ganadería; habitan unas chozas circulares con bonitas pinturas y están rematadas con una media luna, pues son musulmanes. Hemos parado en una aldea, y después de negociar el precio (a partir de aquí todo hay que negociarlo) paseamos por la misma, rodeados de gente, y viendo su modo de vida; las casas son amplias, y dentro vive toda la familia junto con los animales y la parte alta esta abierta para que pueda salir el humo del hogar. Hasta llegar a Sodo el paisaje es impresionantemente verde con valles y montañas muy similares a Galicia o Asturias. En esta zona (nos comenta Tedy) es donde Javier hizo la fotografía de su magnífico libro “Etiopía, un rostro con tres miradas”. La carretera, al igual que en el resto del país, está en obras y vemos a muchas mujeres que transportan en la espalda unos grandes fardos; se trata del “kocho”, una pasta del ensete o falso plátano con la que se hace una especie de pizza. Comemos en el hotel Bekele Mola de Sodo y paseamos por sus calles repletas de gente pues es día de mercado; me fijo en un chaval que transporta un montón de cajas de tomates en una carretilla y que el pobre, casi no puede con ella; después de comprar unas naranjas, continuamos la ruta, que a partir de Sodo se transforma en un paisaje más agreste y seco. Hacemos otra parada sobre el puente de un río, que según Tedy, hace unos días iba a rebosar. Cuando nos acercamos a Arba Minch, ya se comienza a ver la gran animación que existe en los pueblos y ya próximos a Arba Minch observamos una gran procesión de gente vestida de blanco que se dirige a la explanada de celebraciones cantando y bailando detrás de la cruz. Mi excitación crece por momentos y una vez que aparcamos nos mezclamos entre la gente que viene por todas las partes como si fueran cofradías y entramos con ellos en el recinto. La ceremonia del “meskal” va a comenzar.