Con el estómago lleno, nos encaminamos hacia el penúltimo de los monasterios que visitaremos en la jornada de hoy; se trata del de Arboré y para no tener que dar una gran vuelta nos metemos por carreteras secundarias y nos encontramos con la desgracia de tener que hacer un tramo de carretera de piedras en un estado lamentable; pero a veces el meterse por lugares intransitables tiene sus recompensas y en esta ocasión y a la salida de un pueblo hemos visto como un artesano recomponía un tejado elaborando las tablillas de madera a mano y con la ayuda de una máquina manual (ver foto). Al final llegamos al monasterio que aunque es uno de los que esta declarado Patrimonio de la Humanidad, me ha parecido el más flojo. La iglesia es más pequeña que la del resto de los Para finalizar la jornada solamente nos queda acercarnos al monasterio de Dragomina que se encuentra muy próximo a Suceava y como las indicaciones no son del todo buenas, una vez más
nos perdemos- a pesar que llevamos un copiloto que ya les gustaría a algunos pilotos de rally- aunque rápidamente damos con el lugar. Este monasterio es diferente a todos los visitados anteriormente. Está rodeado de un poderoso muro reforzado de contrafuertes y torres laterales que le da el aspecto de una fortaleza. Se accede al mismo recorriendo una recta jalonada de árboles y la entrada al recinto se hace por una gran puerta con restos de frescos; una vez dentro del patio se alza la espléndida iglesia rodeada de edificios para uso de sus residentes. La iglesia es una joya de delicada elegancia y gracilidad, debido a sus proporciones 42 metros de alto y tan sólo 9,6 de ancho. El exterior carente ya de pinturas presenta los elementos básicos de la arquitectura de Bucovina. A pesar de encontrarnos solos, pues ya es un poco tarde, una monja joven (25 años) nos abre la puerta de la iglesia para que la visitemos.
Yo aprovecho para charlar un momento con ella (en francés) y me comenta que en el monasterio viven actualmente 60 monjas, que ella lleva solamente tres meses, que viven prácticamente de lo que producen (su huerto y sus rebaños) y que solamente necesitan comprar los productos de primera necesidad (sal, azúcar, aceite, café, etc). Ha sido sumamente agradable hablar con esta monja. Fuera del recinto el monasterio esta rodeado de un gran lago en donde se refleja la silueta del edificio y en donde se escucha el croar de los cientos de ranas que hay en sus aguas.Damos por finalizada esta intensa jornada tratando de avanzar en dirección a Targu Neamt en donde dormiremos para mañana iniciar nuestra visita en la zona de los monasterios del valle de Neamt. El hotel elegido es el Deina (36 euros con desayuno) y la ciudad no merece la pena. Una vez instalados buscamos un lugar para cenar y no retiramos a nuestros aposentos. Mañana será otro día
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